Guía de uso
Cómo compostar en casa los bloques de micelio tras la entrega
Instrucciones sencillas para devolverlos al suelo
Cuando el pedido ya está desembalado, queda un bloque poroso de color beige que pesa poco y no huele a nada. No es un residuo problemático ni exige un gesto complicado: basta con romperlo y devolverlo al ciclo orgánico. Con las manos se parte sin esfuerzo, aunque si la pieza es grande conviene ayudarse con unas tijeras de podar y trabajar sobre una superficie que luego se pueda barrer con facilidad.
La mezcla funciona mejor si el bloque se incorpora troceado, del tamaño de una nuez, junto con restos de fruta, verdura y hojas secas. Al removerlo, los fragmentos se reparten y dejan pasar el aire entre las capas, algo que acelera el trabajo de los microorganismos. La humedad debe recordar a una esponja escurrida: si al apretar un puñado gotea, hay exceso de agua; si está seco y cruje, falta riego. En una compostera doméstica bien aireada, el bloque pierde consistencia en pocas semanas y termina aportando materia orgánica a la mezcla final.
Quien no tenga compostera en casa no queda fuera del proceso. Los bloques pueden depositarse en un punto de recogida de residuo orgánico del barrio o en un centro de compostaje comunitario, donde siguen el mismo camino. Antes de llevarlos, conviene retirar cintas, etiquetas o cualquier resto de embalaje que no sea de origen vegetal.