1. Consulta y definición del encargo
Se revisan dimensiones, peso y tipo de producto. También se pregunta por el canal de envío y por el destino final del embalaje, ya que eso condiciona el grosor y la densidad del bloque. Si el cliente ya tiene un molde o una referencia de espuma sintética, se toma como punto de partida.
2. Prueba de sustrato y colonización
El micelio se mezcla con residuos agrícolas limpios, como paja de cereal o cáscaras de semillas. En esta fase se ajusta la proporción de sustrato, porque una mezcla demasiado húmeda coloniza de forma irregular y una demasiado seca tarda más de lo previsto. Cada lote se sigue con registros de humedad, temperatura y tiempo de colonización.
3. Moldeado y crecimiento
La mezcla se introduce en moldes de geometría simple para validar densidad y ligereza antes de pasar a formas más complejas. Durante unos días las hifas unen las fibras y el bloque adopta la forma del molde. Es la etapa donde se decide si la pieza protege bien los puntos de contacto o si hay que reforzar alguna esquina.
4. Secado y estabilización
El bloque se seca sin químicos persistentes para detener el crecimiento del hongo. Así se conservan los tonos beige orgánicos y las sombras de contraste que dan al material su aspecto poroso y natural. Un secado mal controlado deja humedad residual y el bloque pierde rigidez en el transporte.
5. Lote piloto y entrega
Antes de una producción continua se trabaja con lotes piloto junto a marcas de comercio electrónico. Se comprueba que el material aguanta el trayecto, que el producto llega intacto y que el bloque puede romperse con la mano para ir al compost. Solo entonces se acuerda el ritmo de fabricación.